En mi opinión Gatsby mismo era espíritu modificado, y su singularidad consistía en su grado, ese grado evolutivo que le permitía beber de las fuentes mismas del Espíritu, fuentes de un espíritu inagotable que se derramaba sobre él para transformarse en cualidades inusuales para nuestra época. Esos ropajes obedecían a razones de estricta necesidad, la necesidad de unos tiempos apocalípticos, estos tiempos.

Puedo relatar algunos sucesos que pueden dar un atisbo de las cualidades que en potencia hablaban de cómo podía enfrentar la misión que se le había confiado. Los tres apartados que siguen pueden dar una pequeña idea que se venga a añadir a lo dicho hasta ahora, y solo lograran su efecto si se consigue ver el fondo que luce tras ellos.

EL PODER DE LA PALABRA

Aquel día Gatsby estaba muy contento. Salimos a comprar un accesorio al departamento de repuestos del concesionario donde adquirimos el coche. Dos dependientes atendían sendas colas llenas de gente. Me situé en la fila más alejada de la derecha mientras que Gatsby se apoyó en la parte izquierda del mostrador, donde no había nadie. Cuando el dependiente pasó a su lado le preguntó,

—¿Tenéis este accesorio en el almacén?

Puede que no fueran las palabras exactas, pero bien pudieron serlo. De cualquier modo, fueron pocas palabras y de parecido contenido.

Todos los que allí nos encontrábamos volvimos la vista hacia él. Sorprendidos se miraron unos a otros sin poder entender lo que había sucedido. Por un momento despertaron de una especie de letargo para volver a dormitar enseguida. Le interrogué con mi cara de asombro mientras se acariciaba la garganta con la mano y disimulaba, como si hubiera dejado escapar algo sin querer.

—Pero, ¿qué es lo que ha pasado ahí dentro? —le pregunté a la salida, convencido de que había sido testigo de algo inusual. Tan inusual que solo he vivido una experiencia de ese tipo.

No me respondió. Sonrió y nos subimos en el coche mientras trataba de entender qué clase de fuerzas habitaban en Gatsby. ¿Qué era aquello que había salido de su boca? No dejaba de mirarle durante todo el trayecto. Esas palabras tan sencillas habían resonado no en mis oídos, sino en mi pecho, dentro de mí. Fuera lo que fuera, aquello que brotó de su boca parecía estar vivo. Eran palabras con vida. No sabría expresarlo de otra manera.

LA IMAGEN

Ya he hablado de la huella profunda que Gatsby podía imprimir en las personas. Conocerlo era ya toda una experiencia. Vivimos en un mundo dominado, en parte, por la técnica de la imagen. Con respecto a ese mundo Gatsby también tenía una especial relación.

Salimos a cenar con un grupo de amigos y familiares. Uno de ellos llevaba una cámara de fotos, y nos hicimos varias. Yo mismo utilicé la cámara. Al revelar las fotos la imagen de Gatsby resaltaba de un modo poco común. Tenía entonces esa belleza salvaje que Jimmy predijo en cierta ocasión, y la mirada de Gatsby parecía impresionar el negativo a su voluntad. Algunas de esas fotos eran verdaderamente especiales, como si ciertos símbolos quisieran unirse a él. Los símbolos siempre tuvieron gran importancia en el mundo de Gatsby.

—Todo en el mundo es símbolo —solía decir mi amigo años atrás.