EL AMOR, OTRA VEZ

En su último año de carrera Demian conoció de nuevo el amor. Ella era también estudiante, uno o dos años menor que él, muy viva y resuelta. Era todo un estímulo para Demian. Estaba profundamente enamorado de aquella mujer, y la felicidad en la que vivía le aportaba una vitalidad y una fuerza sobresalientes.

En mí todavía existía el recuerdo de su primer amor que con tanta fuerza me llegó a transmitir. Por lo tanto no estaba muy receptivo a aquello que me pudiera decir de su nuevo romance. Pero lo conocía muy bien, y sabía que Demian necesitaba vivir esa clase de vida, necesitaba esa estabilidad e intensidad, ese éxtasis del que extraía grandes fuerzas. Demian era una persona con una parte oculta de muy difícil acceso, pero a la vez era muy sociable y familiar. Todo en él tendía a crear su propia familia.

EL DINERO

En lo que sigue a continuación haré referencia a una cuestión que a mi juicio, por experiencia propia, puede ser malinterpretada. Puede por ello hacer parecer lo que no es y desviar la atención de lo principal. Del mismo modo no puede ser evitada, pues forma parte del cuadro de la realidad. Solo espero pintar ese cuadro lo más fielmente posible. Para ello tengo que hablar de Jimmy.

Para algunas cuestiones Jimmy parecía no tener límites. Sabía que Jimmy tendía a quererlo todo, a que me entregase por completo, a que uniese mi propia vida y mi propio destino al de la Causa. Es cierto que nunca me habló en esos términos. Pero no todo se habla, pues hay cosas que se leen en las actitudes y en los acontecimientos de la vida. Yo contemplaba el contenido de la Causa y me mareaba. Me daba miedo. Estaba dispuesto a ayudar mucho, pero ligarme totalmente a Jimmy y a Demian significaría perderme a mí mismo algún día. Eran fuerzas demasiado fuertes para mí. ¿Cómo permanecer de pie ante tantos cambios, tantos sucesos sin fin? Por otra parte pensaba que yo era, en el fondo de mi alma, tan exageradamente egoísta que no iba a permitir perderme en esa vorágine de acontecimientos. Todo esto por un lado.

La naturaleza de lo que acontecía era de una importancia tal que no me era posible permanecer pasivo. No podía. Pensaba en todo lo que en este mundo quería y no podía por menos que colaborar con todas mis fuerzas, aún por encima de las circunstancias personales y las que constantemente venían de fuera. Estaba dispuesto a ayudar hasta la extenuación. Pero después de ella, tras ese umbral en donde decididamente moraba Jimmy, allí no pensaba vivir. Sin embargo, ni Jimmy ni Demian podían dejar de ser ellos mismos. Esto por el otro lado.

En resumen, Jimmy parecía quererlo todo, pero yo no pensaba entregarme por completo. Por otra parte, lo que se barajaba era de tal importancia que estaba dispuesto a llegar a mi límite, fuera cual fuera.

Daba la sensación de que a Jimmy no le importaba el dinero. Parecía obedecer a otro tipo de reglas y de objetivos que a mí se me escapaban. Yo calculaba y cuantificaba y, en función de ese resultado, actuaba de una u otra manera. Jimmy no calculaba. Su función parecía consistir en llevarlo todo a su mismo límite. Ése era su único cálculo. Ésta era la desconcertante impresión que percibía en relación con Jimmy y el dinero.

Estaba claro que mi trabajo en la Causa iba a consistir, al menos en ese segundo período, en apoyar, en ser soporte de Demian, tanto en lo personal como en lo económico. Demian necesitaba de independencia económica cuando no pudiese obtenerla por sí mismo. Iba a ser sometido a muchas tensiones, y no disponer de esa independencia coartaría gravemente su capacidad de movimiento.

No fue fácil aportar ese dinero. «Esto en el fondo no lo hace nadie», me decía a mí mismo. Debo añadir que nunca di dinero sin más. Hasta la última moneda estuvo ligada a una cierta dosis de sufrimiento. Al menos así lo veía yo. No entendía por qué tenía que ser así. Era como si la sola moneda física no fuese de curso legal en el mundo de Jimmy y hubiera que añadirle algo más. Soy consciente de que lo que digo puede ser muy subjetivo. En cualquier caso, nunca fue fácil, y todas esas acciones me hubieron de aportar muchos problemas.